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Irán

Irán

Irán está cargado de prejuicios. Las primeras imágenes que vienen a la cabeza cuando se piensa en este país, son inseguridad, lugar peligroso. No es el primer destino que uno elegiría para viajar, y menos de turista.

Tal vez por eso me llamó la atención. Y por eso mismo, investigué un poco opiniones de otros viajeros que pasaron por allí.

Contrariamente a los que no fueron, todos coincidieron en que es uno de los mejores lugares a visitar. El plan original era cruzar Rusia, de Oeste a Este, pero sería modificado. Irán es demasiado interesante como para dejarlo pasar.

Y como no estaba en mis planes originales, no sabía que tan difícil sería conseguir la Visa.

Cruzando los Alpes, entre Austria e Italia, me crucé con un inglés, Nicholas -también en moto- que me contó iba para allá. En su caso, tuvo que planificar, mediante una agencia de turismo, todo un itinerario que debería respetar. Hoteles, ciudades, lugares a visitar, etc. para que lo apruebe el gobierno Iraní. Esto, sumado a un guía que debería acompañarlo durante todo el viaje.

Por suerte, eso aplica sólo para algunos de países, incluido EEUU. Imagino que es una cuestión más política que de seguridad.

Siendo argentino, solo tuve que completar un formulario en internet. Al cabo de unos 10 días, me respondieron que podía ir a la embajada elegida (en mi caso fue Ankara, Turquía) con el código de aprobación. Allí fui, presenté el pasaporte y en 2 días me lo devolvieron con la Visa. Muy sencillo.

Gracias a los foros de viajeros, me puse en contacto con Hossain. Un muchacho de Urmia, ciudad muy cerca de la frontera con Turquía, que desde hace unos años se dedica a hospedar a viajeros -mayormente en moto, pero también en auto y hasta colectivo- Estaría esperando en la frontera y me agilizaría los tramites para el ingreso (www.overlandtoiran.com)

Me recordó también que en Irán, debido a sanciones internacionales, no se pueden utilizar tarjetas de crédito, por lo que debería llevar suficiente efectivo para toda mi estadía.

Mentiría si dijera que no estaba un poco ansioso. Eran tantas las ganas de llegar, que los últimos dos días en Turquía manejé más de lo normal.

Justo en un control policial -de los que abundan cerca de la frontera con Iraq- me encuentro con Daniele. Un motoquero italiano que viaja en dirección contraria. Regresa a su casa luego de pasar un par de semanas en Irán. Charlamos durante casi una hora y me reafirma lo que otros viajeros me dijeron. Que es un país increíble y me encantará. Nada mejor que una referencia de esas a una hora de llegar.

Con Daniele. Italiano en otra KTM990

Con Daniele. Italiano en otra KTM990

Pude ver el caos a kilómetros de la frontera. Sin carteles que indiquen nada, cientos de minibuses y camiones se amontonaban tratando de llegar. No viajan con pasajeros, sino con mercancía que compran barata en Irán y venden en Turquía.

Congelado y sin pensarlo mucho, me adelanté como pude. Estacioné la moto y llegué caminando a una oficina de aduanas y migraciones, improvisada dentro de un contenedor. Saludé y le mostré los papeles de la moto y mi pasaporte. Preguntaron dónde estaba estacionada, y le señalé la fila de camiones. Ni siquiera me respondieron. Me devolvieron los documentos, volví a la máquina y me fui haciendo lugar entre los camiones que avanzaban por la mano contraria. Es un caos, pensé, pero lo pasé rápido.

Claro que esa fue solo la primera parte. El lado iraní sería otra historia.

Sin saber por dónde empezar, estacioné junto a un edificio, con la sola preocupación de dejar suficiente espacio para los demás autos, camiones y todo lo que pudiese cruzar cerca. En seguida se acercaron varias personas, típicas en toda frontera, ofreciendo ayuda. Sólo uno hablaba inglés, y me indicó dónde tenía que ir para comenzar los trámites. Me dijo que me quedara tranquilo, que nadie tocaría la moto. Resultó ser uno de los oficiales de migraciones. Para esto, miraba por todos lados buscando a Hossein. Se suponía debería estar allí esperándome.

Hice la misma fila que hacían todos. Presenté el pasaporte, lo sellaron, y me lo devolvieron. Luego otra fila para la Libreta de Aduanas, dónde tuve que insistir en que completen todos los espacios (tal como dicen las indicaciones en la Libreta, ¨es responsabilidad del dueño que los oficiales de aduanas la completen en forma correcta…¨ Como si yo supiera…)

Ahora sí, estaba listo. Y una vez más, pensé que el trámite había terminado.

Apenas cruzo un enorme portón, un policía me indica dónde estacionar. Allí estaba Hossein, charlando con él.

Nos saludamos, y le entregué toda la documentación que ya había presentado  (y que ya me habían sellado). Desaparece por casi una hora y vuelve con otro policía que constata el número de patente. Nunca me abrieron las valijas o pidieron revisar nada. Menos mal… Sin acordarme, llevaba una botella de lemoncello -regalo de Solenne, que quedaría en casa de Hossein como souvenir (el alcohol está completamente prohibido en Irán)

Por qué será que algunas fronteras son tal sencillas, y otras tan complicadas? Si al fin y al cabo, en todas te controlan los mismos papeles. Teniendo todo en regla, debería ser cuestión de minutos. Pero no. La burocracia inútil parece no tener fin. Y el nivel de desarrollo de un país, es inversamente proporcional al tiempo necesario para entrar. En Europa, tardé menos de una hora para salir andando desde el aeropuerto de Paris, con la moto que viajó en una caja. Los países menos desarrollados parecen disfrutar del enorme papeleo. Una copia en una oficina, otra copia exactamente igual en otra… Qué hacen con todos esos papeles? En fin.. esta es la parte menos linda, pero inevitable, del viaje.

Con todo terminado, ya de noche, sigo a mi anfitrión hasta su casa.  Apenas llegamos, vemos al padre, muy contento, esperando.  Se los nota cómodos y hasta contentos de recibir gente en su hogar. Como es costumbre, me invitaron té y charlamos un rato largo, hasta que el sueño me venció.

Llegué en una fecha muy especial. A días del Ashura, cuando los musulmanes chiitas conmemoran la muerte del profeta Hossein. Durante 10 días, todo gira alrededor de esto. Las calles se visten de luto, con banderas y pancartas negras con inscripciones. Diferentes grupos pertenecientes a las mezquitas de cada barrio, desfilan por todas las ciudades mientras se golpean con cadenas (en fotos y videos, parece aún más violento, pero en realidad está cargado de simbolismo y -casi- no se lastiman)

Al mediodía, hacen una pausa para almorzar todos juntos en la mezquita. También me invitaron.

Almuerzo en la mezquita

Almuerzo en la mezquita

Fue una de las experiencias más fuertes que viví en lo que va del viaje. Sobre todo, porque ayuda a entender con que pasión viven la religión.

Las mezquitas son una gran atracción. Sobre todo para los que no estamos acostumbrados a verlas, y menos aún, a entrar.

Para esto, es necesario quitarse el calzado. Casi siempre hay bolsas de plástico para guardarlo. Muchos simplemente lo dejan fuera, sobre la vereda.

En su interior, sin muebles, el suelo está cubierto por alfombras. No hay bancos ni sillas. Se puede ver gente rezando a toda hora, pero muchos más a las horas establecidas para esto. Altoparlantes ubicados en las torres de cada mezquita dan los avisos mediante un canto. Creo que siempre es el mismo.

3 dias en Urmia y ya estaba listo para partir. El pronóstico para los próximos días era todavía peor. Esa mañana amaneció muy frío y las lloviznas de los días anteriores se convirtieron en nieve. Pensé en llegar a Esfahan, a poco más de mil kilómetros, con una parada en Hamedan, a mitad de camino.

Con Hossain

Con Hossain, antes de partir

Si bien el paisaje era muy lindo, no lo disfruté para nada. El frío era cada vez peor, y por momentos la ruta estaba congelada.

Lo bueno fue que en cada estación de servicio, los empleados me ofrecieron pasar a tomar té y calentar un poco el cuerpo antes de seguir. Cuánto más lindo sería si nos pudiéramos comunicar. Esta atención será común siempre, o por ser turista me tratan de manera preferencial? No estoy seguro, pero siempre los vi muy espontáneos, genuinos, alegres de poder ayudar. A diferencia de otros lugares, no piden ni aceptan propinas.

Las rutas son muy buenas. En muchos casos autopistas, o autovías de dos carriles. En general, saliendo de las ciudades, el trafico es mínimo y se puede recorrer bastante distancia sin problema. El combustible es de baja calidad, como en Bolivia, pero muy barato. Llenar el tanque cuesta nada.

Frío que no esperaba encontrar por acá

Por momentos, la ruta estaba congelada

Un día más de frío, y estaba en Esfahan. Fui directo al Hotel que había reservado. Estacioné la moto en un lugar seguro, y salí a recorrer. La plaza principal, enorme, es el centro de la ciudad. Las calles que la rodean son solo para peatones -y carros de paseo tirados por caballos- Hay muchos lugares turísticos para conocer, pero me resulta más interesante caminar sin rumbo. Durante horas recorro la ciudad. Quiero ver cómo vive la gente el día a día. Espero encontrar algo diferente, no sé bien qué. Pero, más allá de las diferencias propias de la religión (como las mujeres con el cabello tapado) no encuentro nada. En las ciudades más grandes, el ritmo es igual que en cualquier otra. En los pueblos pequeños, se vive con la misma tranquilidad que en el interior.

Esfahan

Esfahan

Hablo con mucha gente, y todos están muy relajados. En general, me preguntan qué pienso sobre Irán. Saben cual es el concepto generalizado que se tiene a través de los medios de comunicación. Ellos culpan al gobierno, sobre todo, por esta imagen negativa. No saben que en realidad, más allá de su gobierno, existen otros que no hacen más que generar y repartir mala prensa. Estos canales de noticias están bloqueados. Al igual que las redes sociales -aunque todo el mundo encuentra la vuelta para utilizarlas igual-

Qué fácil es manipular la opinion pública. Pienso que si me mienten así con esto, cuántas otras verdades habré tomando por ciertas en tantos temas que desconozco. Al menos ahora puedo contar lo que viví aquí, en primera persona (aunque siempre habrá quién sepa más que yo mirando la TV…)

Mezquita en Shiraz

Mezquita en Shiraz

Camino a Yazd, paro en la primer estación de servicio. Uno de los empleados, Hadi, habla inglés. Insiste en que vaya a conocer su pueblo y su familia, a solo 20km de allí. Es temprano y pienso que será una buena experiencia. Sigo sus indicaciones y llego a Bersiana. Parece detenido en el tiempo. Casas de adobe, calles de tierra. La mayoría tiene una vaca lechera en el patio.

No encuentro su casa, pero el ruido de la moto alerta a la familia que me sale a recibir.

Me invitan a pasar. Unas cuantas tazas de té, y preparan el almuerzo. Se ven muy contentos con mi visita, y lo demuestran con mucha atención. El padre me lleva a conocer el barrio. Toda la familia vive en casas sobre la misma cuadra.

Es gente simple, sencilla y muy amigable. Como todos.

Me insisten en que me quede a pasar la noche. Recién son las 3 de la tarde y tengo varios kilómetros por delante. Agradezco la invitación y parto después de comer. Prometo regresar en otro viaje.

Almorzando con la familia Hardi

Almorzando con la familia Hadi

Selfie de recuerdo

Selfie de recuerdo

Estas son las típicas experiencias que viven los viajeros por estas tierras. Los persas tienen fama milenaria por ser buenos anfitriones. Y aún hoy, la siguen manteniendo. En muchos lugares me encontré con gente simpática, pero de una charla a una invitación a quedarme en su casa, hay una diferencia enorme.

 Los paisajes me recuerdan a la Patagonia. Arido, con arbustos pequeños y algunas montañas a lo lejos. Me contaron que en el norte, por donde no pasé debido al mal tiempo, la vegetación es muy diferente. E incluso cerca de Teheran, hay muy buenos centros de esquí. Tal vez, para la próxima…

Se hace de noche y por fin llego a Yazd, muy cerca del desierto. Tengo una reserva en el Silk Road Hotel. Muchos extranjeros elegimos los mismos hoteles. Es muy fácil ver caras conocidas cuando todos vamos visitando las mismas ciudades, siguiendo más o menos el mismo recorrido. Por lo general, siguen las guías de viajeros. Y yo los sigo a ellos.

Varios carteles con las figuras de los líderes religiosos visten la ciudad. Un hombre mayor, serio, con barba blanca y turbante. Es la típica imagen que tengo de películas (ya, sin la connotación negativa)

Me recomiendan que pase a visitar el bazar, cerca del hotel, pero los bazares no me impresionan. Para nada. Son ferias como cualquier otra, donde se vende de todo: souvenirs para turistas, especias, alfombras, ropa… Lo encuentro demasiado común como para dedicarle tiempo.

La ciudad antigua es lo más característico. Pequeños pasillos entre casas de adobe. Con sus cúpulas, diseñadas para captar hasta la minima brisa de aire y dirigirla hacia adentro. Algo así como un aire acondicionado casero, en un lugar donde el  calor en verano llega a ser insoportable. Puertas que quedaron varios centímetros por debajo del nivel del suelo, testigos de cuánto más elevada está la ciudad que hace varios años.

En la terraza de un café, me encuentro con una pareja, Andreas y Karin. El danés y ella italiana. Charlamos un rato con los empleados del lugar, y nos invitan a su casa. Todos artistas, diseñadores, pintores. Un ambiente relajado en donde se pude ver cómo vive la gente joven. Por primera vez, veo mujeres con el cabello descubierto (sólo dentro de la casa, claro está). Más tarde, aún para salir al patio, se lo vuelven a cubrir.

Iran-Yazd - 099

Junto a Andreas y Karin, con los artistas de Yazd

Me pregunto qué pasaría si alguna quisiera andar con el cabello descubierto en publico. Creo que todos nos preguntamos lo mismo. Será una pregunta sólo de turistas, o será tema de debates puertas adentro? No parecen, más allá de este tema, diferentes a las mujeres de cualquier otro lado. No las veo oprimidas, ni maltratadas, ni caminando detrás de los hombres. Las veo trabajando, paseando a los hijos, discutiendo con el marido…  Incluso entre ellas se puede distinguir el grado de ortodoxia religiosa, según el tipo de vestimenta. De mayor a menor -coincide también con la edad- van completamente cubiertas de negro. A algunas solo se les pueden ver con los ojos. Las mas jóvenes -por lo general- utilizan ropa informal y solo burka tapando el cabello.

Una vez más, nos invitan a cenar, y luego ofrecen hospedarnos para no tener que volver al hotel. Todos agradecemos.

Creo que una de las cosas más difíciles de entender aquí es el grado de hospitalidad de la gente. Los persas son famosos desde hace miles de años por esto. Pero vivirlo en carne propia es otra cosa. Hay que diferenciar entre ser educado y hospitalario. El primero, pregunta cómo va el viaje. El segundo, ofrece lo mucho o poco que tenga para facilitarlo. Desde un té, hasta su propia casa para pasar la noche, de manera desinteresada.

Camino a Shiraz, paso a visitar Persépolis. Antigua capital del Imperio Persa (con 2500 años de antiguedad, termina en convertirse en la República Islámica de Irán luego de la revolución de 1979) Supo ser una ciudad cosmopolita, y una de las más importantes de la antiguedad.

Persépolis

Persépolis

Un día más, y llego a Bandar Abbas. 35 grados de temperatura, y yo con remera térmica debajo de la campera. El fresco de la mañana se convirtió en un calor insoportable.  Y así lo siento durante los 3 días que me quedo organizando el viaje a los Emiratos. Me hubiese gustado cruzar Pakistan hasta India, pero se me hace imposible conseguir la visa.

Si hay algo que cuesta entender, es la burocracia inútil para algunos trámites. Cómo puede ser que me citen a las 8 de la mañana en el puerto desde donde voy a viajar a las 9 de la noche. Incluso teniendo los pasajes. En fin, me armo de paciencia, y camino de oficina en oficina. El día anterior llegó Manuel, un motoquero alemán con quien me crucé hace unos días en Shiraz. También viaja a los Emiratos, y hacemos los trámites juntos.

Por suerte, no soy el único extranjero en esta situación. Entre todos, el día se hace más llevadero. Una pareja de franceses en una casilla rodante, también dando la vuelta al mundo; y un kuwuaití de regreso a casa, son otros de los viajeros.

No conozco a nadie que haya venido a Irán. Es un lugar muy lindo, como tantos otros, -un poco lejos de Argentina- pero que vale la pena conocer. El verdadero tesoro, para mi, no son las ruinas milenarias, ni las impresionantes mezquitas, sino su gente. En los 8 meses que llevo viajando, tuve la oportunidad de conocer mucho. Y puedo decir que los iraníes son los más simpáticos y amigables. Cuesta encontrar alguno que hable bien inglés, pero aún así, sentí que interactué más acá, que en lugares donde el idioma no era un problema. Es importante, antes de venir, dejar los prejuicios afuera. Tratar de abrir la cabeza y no juzgar sin conocer.

Durante mis dos semanas de recorrido, nadie me habló mal de otro país. Nadie insinuó nada por ser católico. Y no vi, ni sentí,  ningún tipo de violencia. No me llevaron de la nariz en un tour, ni me dijeron que ver y que no. Viajé siempre solo, y conocí gente que no es parte de ningún circuito turístico. Me llevo un buen recuerdo, y no dudo volver algún día.

Lo único extremo aquí, fue el clima.

Ubicación en el Mapa

Comentarios a Esta Entrada
  1. victor 14/12/2014 Responder

    Maravilloso! Graciassss

  2. azar.tabbali@gmail.com 14/12/2014 Responder

    Hello Martin. Im Hadi from bersian village in Esfahan city in Iran … How are you & where are you … Thank you very much for photos from Iran. our family interesten in see you again very soon . have a good time & have a good trip . say hello & peace be upon you & your family . Goodbye .

  3. azar.tabbali@gmail.com 14/12/2014 Responder

    hello again . Excuse me . Is it possible that have English language in your site that we will can read your massage In your site ??? .. Thank you very much . Goodbye .

  4. Alexia 14/12/2014 Responder

    Muy bien bro! ahora la página en inglés jaja

  5. Kjell O.Skavdal 14/12/2014 Responder

    Using Google Translator I read what Martin describes in Norwegian. Its great. Maybe azar.tabbali@gmail.com can use the same to his language?

  6. Katia 14/12/2014 Responder

    Realmente… No hay nada como la experiencia personal para conocer. Desmantela las “verdades” de los medios de comunicación… Gracias por compartir la misma.

  7. Guillermina 14/12/2014 Responder

    Nunca hubiese imaginado lo que contas. Alegres, simpáticos, hospitalarios y desinteresados. Esta vez, pongo la visita entre mis proyectos. QUE SIGA FELIZ TU VIAJE.

  8. carolina 14/12/2014 Responder

    La verdad me entretuvo mucho leer esta experiencia única martin, éxitos para los siguientes recorridos.

  9. Cristian Brizuela 14/12/2014 Responder

    que espectacular experiencia!!!Y buena la narración acercándonos a todos los lectores a ese viaje por el Irán real…

  10. José 14/12/2014 Responder

    Muy buenas tus recopilaciones del viaje, espero la próxima.

  11. Juliana 14/12/2014 Responder

    Impresionante relato Martin!!!

  12. Gabriel 15/12/2014 Responder

    Excelente!!!

  13. SantiGB 15/12/2014 Responder

    Powerful narrative estimado! Me encanto! Segui disfrutando a full! abrazo!

  14. sylvain.tom 20/12/2014 Responder

    2 mouth with out news, now i am happy martin is on the road ;;;;;;

  15. MARCELINO 22/12/2014 Responder

    Grande Martin !!!! Espectacular lo tuyo…Cuando vengas hacemos un asado y nos contàs….siempre y cuando me traigas la raqueta.jajaja…Abrazo grande

  16. Roberto I. 03/01/2015 Responder

    Hola Martín!! excelente viaje!!. Un primo que te conoce me contó de tu viaje así que estoy leyendo tus historias. Cuando estés por Jujuy tenés alojamiento y comida jeje. Exitos!!!

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